Teniendo entre sus auspiciados a La Roja (1996-2000) y a la Universidad de Chile (1997-99), Reebok se propuso llegar a un público más peloláis, y qué mejor para ello que estar junto a la Universidad Católica, club que en su época pre-Cristal se caracterizaba por tener en su camiseta a marcas poco cercanas al fútbol, tales como Pan-Am, IBM o BankBoston.
A decir verdad, las camisetas de la UC en esa época no variaban mucho entre sí, y tal vez por eso Reebok pensó en introducir una tercera camiseta, que se usara en partidos amistosos y partidos de la Copa Mercosur. Quizás por innovación, quizás por azar, quizás porque lo último que vieron en TV antes de entregar la propuesta a sus jefes fue un partido de Los Pumas, la lluvia de ideas de los diseñadores de Reebok desembocó en esto:
Cabe destacar que, debido a las eternas campañas paupérrimas de los equipos chilenos en la Copa Mercosur, esta camiseta no se vió demasiado en las canchas. Sólo quedó en el recuerdo, se convirtió en un objeto de culto, mito, leyenda urbana, o en el típico comentario "¿Te acordai de esa camiseta de la Cato que parecía de rugby?".
Si bien es una linda camiseta, como la mayoría de las que Reebok diseña, el rugby y el fútbol nunca se han entendido bien. Basta ver el ejemplo de San Lorenzo, que sacó una suplente similar a ésta y la tuvo que reemplazar por la que tenía antes. Salvo Croacia y el Boavista portugués, las formas cuadradas no convencen a ningún futbolero.
La nota se las dejo a ustedes, por lo menos yo tengo opiniones encontradas al respecto.
Saludos!